Osteopatía Suave.

Hemos adoptado este nombre, porque consideramos que no es necesario hacer
daño para que el cuerpo se recupere de una dolencia.
Tras cada lesión está lo que se llama "Inteligencia Corporal". Esta es la que
actúa para evitar un mal mayor. Un ejemplo:
Nos agachamos para levantar una maleta, de la peor forma posible, tirando
desde la espalda.
Entonces y de golpe, notamos una punzada en la espalda, en las lumbares.
Técnicamente tendremos una lumbalgia, y eso puede suponer desde un dolor soportable hasta una
baja laboral. Pero lo que realmente ha ocurrido es una acción protectora de esa Inteligencia Corporal.
Es decir, como ese tipo de movimiento genera una posteriorización del disco intervertebral y una
tensión excesiva sobre las estructuras ligamentosas, amenazando con una hernia de disco, la
Inteligencia Corporal genera una contracción brusca de toda la musculatura lumbar, que evita que el
disco se siga posteriorizando.
Se evita así la protusión o hernia, pero el sujeto del ejemplo acaba con dolor lumbar.

Y ahora la pregunta del millón:
¿Cómo tratar ese dolor lumbar que se ha generado?
Tradicionalmente se ha tratado haciendo más daño. Es un poco el concepto de "si no va por las
buenas, irá por las malas...".
Existe otro modo.
Ese otro modo busca cual es realmente el origen del dolor.
La contractura lumbar es protectora, mientras el disco se encuentre biomecánicamente amenazado,
ésta seguirá existiendo. Quizás sea más práctico tratar otra musculatura que también estará
contracturada y que es el origen de todos estos problemas. Y si además empleamos técnicas indoloras,
el cuerpo no ve una agresión y admite mejor ese cambio.
Y es entonces cuando el cuerpo empieza a responder.
Y a recuperarse.
